sábado, 17 de mayo de 2008

15.- Si te reencarnas en carne, vuelve a reencarnarte en ti....

Si, hija. Si te reencarnas en carne, vuelve a reencarnarte en ti. Has sido y eres un pozo de jovialidad, todos los poros de tu piel rezuman vida, rezuman personalidad, rezuman un carácter que te define y con el que te defines por dónde quiera que vayas.

Si, hija. No cambies jamás, y si cambias, hazlo para ser más tú. Tu forma de afrontar la vida, mirándola de frente sin achantarte, nos hace sentir a tu madre y a mi absolutamente orgullosos.

Desde que llegaste al mundo y cuando balbuceabas apenas con 4 meses de vida, sabíamos que querías romper a la vida con fuerza, con tesón, con la garra que te caracteriza.

Pronto serás veinteañera, ¡¡ joder, veinteañera ya ¡¡, toda una mujer. Una mujer con toda la extensión de la palabra, pero siempre serás ¡¡ mi niña ¡¡.

Esa niña que un día llegó y me pilló en un ascensor. Tantas ganas tenías de lanzarte al mundo que me pillaste de camino entre dos plantas de hospital. Esa niña que fue madura desde siempre y que siempre ha tenido claros sus objetivos, su día a día también, pero sus objetivos por encima de todo.

Si hija, si te reencarnas en carne, vuelve a reencarnarte en ti. No importa que ambos seamos como dos trenes sin frenos que se dirigen el uno hacia el otro a toda máquina. Por fuertes que hayan sido los choques, siempre ha habido y habrá un estado de “protección civil” entre nosotros que minimizará los efectos de esos choques.

¿Recuerdas aquello de “pápa… aguita”?, cuando tenías poco más de un año. No digas que no, está grabado, y nos hemos reído con eso infinidad de veces. Tenías claro lo que querías y ahora, casi siendo veinteañera sigues con las ideas igual de claras.

Ha sido una experiencia vital de primer orden tenerte como hija, del mismo modo que tener a tu hermano como hijo. Ambas experiencias vitales, repetibles sin cambiar un ápice el guión. Bueno, quizá si, quizá de volver a vivir la misma vida, te hubiera puesto aquel vaso de agua la primera vez que lo pediste.

Si, hija. Si te reencarnas en carne, vuelve a reencarnarte en ti. Pero si eso sucediese, sólo pediría una cosa, poder reencarnarme en mi para volver a tener el honor de ser tu padre.


2 comentarios:

Terpsicore dijo...

Dalí es mi genio moderno favorito. No sólo por la originalidad de sus obras sino por su personalidad tan peculiar, excéntrica y hasta pedante.
En cuanto a la canción... ¡bué! es de las que me ponen la piel de gallina.
Un abrazo desde mi rincón. Y sepas que en Buholandia se te echa de menos.
Besote. ;)

Terpsicore dijo...

Dalí es mi genio moderno favorito. Siempre me atrajo no sólo por la originalidad de su obra, sino por su personalidad tan particular, excéntrica y hasta pedante. Y la canción... bué!! es de ésas que me ponen la piel de gallina.

Un saludo desde mi rincón.
Y sepas que en buholandia se te echa de menos.
Besote. :)