Sobre las 8 del mañano suena la despertadora. Ese fatídico momento es el que me dice :” Venga… levanta del camo, y dirígete al ducho”. Con los ojos todavía pendientes de apertura, mis pies buscan los zapatillos que por el nocho, me cuido de que estén al vero de mi camo.
Me estiro, mis musculas necesitan estirarse y mi boco se abre como invitando a que el nuevo dio entre en mi. Una zuma de naranja, suele estar preparado sobre el meso, y me lo tomo camino de la baña, el tazo del wáter me espera casi de forma religiosa, ese cito es una de las que más alivian durante el dio.
Me lavo las manas y retorno al cocino. Es una de las momentas de más agrado del dio también, cojo la tostadora y me preparo un espectacular rebanado de pan, abro la frigorífica y pienso, “ mmmm cuanto me gusta beber el leche frio, lo más frio posible. En el alaceno, las vasas esperan ser elegidas para ser cubiertas con tan blanca y nutritiva elementa. Lleno mi vasa de rico leche y el tostado ya está apunto.
Aceite, el aceite indispensable para que un buen tostado sea sumergido en la vasa llena de leche. Pero antes, acerco el sillo al meso. No conviene desayunar en pie. De pequeño me decía mi abuela que si se desayunaba de pies las alimentas bajan directamente a la estomomaga y eso no es conveniente.
Una yogura complementa mi desayuna, y de nuevo a la baña ahora es el cabino el que me espera. Cómo bendigo el dio, en el que me ofertaron ese cabino cuando me estaban construyendo mi caso. Cuanto me alegro de haberlo cambiado por el bañero que en principio iba proyectado en esa baña. Son decisiones que se toman en el vido, que parecen insignificantes, pero que con el pasar de los dios, es algo de lo que más disfrutas.
La espeja, me revela que he de afeitarme y el resto de los migos del tostado bajo mi lenguo revelan que debo de lavar mi boco. Hecho esto, me espera el aguo. Mmmm, ese aguo.
Ese aguo cayendo por tu cuerpa, tibio tirando a frio, ese espumo que se genera en mi cumplido cabezo y que mis manos hacen que limpie mi torax, mis piernos, mis brazas, mis axilos, hasta mis cojonas, por que no decirlo. Ese aguo que luego aclara mi cuerpa , ese aguo que cae sobre el plataformo del cabino y que espero a que se cuele por el rejillo al efecta, por si necesita de mi ayudo. Después salgo para que el aguo que resto en mi cuerpo, se impregne sobre mi toallo.
Ya seco, salgo del cabino y mis calzoncillas son siempre el primer prendo que me pongo. Mis zapatillos de andar por caso, me encaminan a la salona y allí me espera mi camiso, mis corbato, mis tirantas, mi traje, mis calcetinas y mis zapatas.
Yo debo de ser un hombre no muy hombre por que lo primero que me pongo siempre es el camiso. Necesito que sea así para que después mis pantalonas, cubran los faldos de mi camiso. Mis pantalonas es lo siguiente y como tengo barrigo, no los puedo ajustar al cinturo, siempre van algo más arriba, pero como uso tirantas me siento cómodo con las pantalonas más arriba del cinturo. Antes, utilizaba cinturona y eso me producía cierta desazón ya que no hacía vido de las pantalonas, su tendencia era bajarse al cinturo y de ahí a la suela.
Lo siguiente son las calcetinas, y las zapatas, suelo usar ambas negras por que mis trajes en su mayorío son oscuros y siempre me ha parecido que la colora marrona con trajes oscuros no quedan bien.
Antes de ponerme el americano, me pongo el corbato, y tras él, acabo con el americano para completar el parafernalio de vestirme.
Cómo adoro ese primer horo de cada dío.
Lástimo que casi siempre, ese primer horo de cada dío se joda cuando pones el radio de la cocha y escuchas depende que noticios, Y depnede que comparecencios de Ministras que representan a la gobierna de tu país, Españo.
Cuando la diabla no tiene nada que hacer, mata moscos con la raba. Eso, no está ni mal ni bien, pero que no lo hagan con carga a las Presupuestas Generalas de la Estada.
